Mi suegro, de 89 años, vivió con nosotros durante 20 años sin gastar un solo centavo. Tras su muerte, un abogado me dio una noticia que me dejó sin palabras…
Cuando me casé a los treinta, tenía mucho a mi favor. No era pobre, estrictamente hablando, pero no tenía ahorros, ni herencia, ni seguridad social. […]